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sábado, 22 de enero de 2011

De Matrimonios (Solamente tres)

Alberto y Mariela estaban próximos a celebrar sus Bodas de Plata. 

Una tranquila noche de viernes, cuando estaban próximos a apagar la luz e irse a dormir, Alberto con voz muy suave y tono algo tímido soltó la pregunta como un cañonazo.

  • Cariño... ¿alguna vez me has sido infiel en estos años?

  • ¡Ay... tontito, preguntas unas cosas! ¿Cómo se te ocurre?... ¡Claro que no! 

  • ¿Seguro cariño?... ¿nunca, nunca? 

  • ¿Y ahora qué se te metió en la cabeza? ¡Te digo que nunca, nunca! 

  • Pero no te molestes... es sólo que hay días en que aparecen esas ideas. ¡No es que a estas alturas me moleste, pero es que las dudas me matan!

Mariela permaneció en silencio un momento, abrazó a Alberto y acercando su cara a la mejilla le susurró:

  • Mira mi cielo... si de verdad no te molesta y te hace estar más tranquilo... Sí, en estos 25 años te he sido infiel tres veces

Alberto alcanzó a tener un primer impulso de reaccionar pero se tranquilizó, respiró profundo y con voz pausada le dijo a su mujer:

  • ¿Tres veces?... ¿Y eso? Ahora no me vayas a dejar lleno de dudas.

  • Cielito, no le des más vueltas... fue hace tanto tiempo.

  • No, cuéntame... te juro que es mejor, cariño.

  • Bueno... ¿recuerdas hace como 20 años cuando querías comprar la casa y en el banco no te querían hacer ningún préstamo?... ¿recuerdas que el gerente en persona vino, trajo los papeles, te dio un plazo más amplio y con menores intereses?

  • ¿De verdad hiciste ese sacrificio para que yo lograra mi sueño?

Ella movió la cabeza asintiendo tímidamente y lo miró con cautela.

  • Tú sí eres la mujer más maravillosa del mundo... pero cuéntame... ¿y la segunda?... cuéntame.

  • ¡Ay mi cielito!... ¿para que quieres saber más?... déjalo así.

  • Por favor dime... cuéntame.

  • ¿Recuerdas cuando te dio el infarto triple?... ¿recuerdas que no teníamos cómo pagar la operación? ¿Recuerdas que sorprendentemente el Doctor Haldemann se ofreció espontáneamente a hacer la operación, viajó desde Houston y luego nunca cobró la cuenta?

Alberto la abrazó, la besó y con la voz entrecortada le dijo:

  • Mi amor, ¿de verdad tu llegaste hasta esos extremos por amor a mi?... Definitivamente tú eres la mejor esposa del mundo.

Mariela sonrió y dejó escapar un suspiro de alivio

  • Pero cuéntame -dijo Alberto- ¿y la tercera?

  • ¡Ayyyy, Alberto, ya basta!

  • ¡Por favor, no me dejes con esa espinita, cuéntame!

  • ¿Recuerdas... cuando decidiste que querías ser el presidente del club de Golf?... ¿recuerdas que te hacían falta los votos de otros 142 socios?... 

  • ¿recuerdas que sorprendentemente ganaste por unanimidad  la elección?...

 Gracias a Julio

viernes, 21 de enero de 2011

De Automovilistas (El Ferrari)

Carlos va a la tienda y compra el último modelo de su auto italiano preferido, un Fiat Uno


  • Condúzcalo suavemente durante los primeros mil kilómetros, le explica el vendedor, no acelere rápido ni pase de los 80 kilómetros por hora.

Va Carlos orgulloso de su nuevo auto paseando por la autopista cuando en eso se pone a su lado otro auto, un Ferrari convertible, al volante una joven pelirroja irresistible, manejando con guantes y un pañuelo color rosa al cuello, ésta le da a Carlos una mirada provocativa, sonríe, acelera y se pierde en la distancia.

Entusiasmado, Carlos pone el pie al acelerador y empieza a perseguir al Ferrari, 80 kph, sigue la carrera, 120 kph y siguen, 240 kph y el Ferrari parece invencible, 300 kph y el motor del Fiat Uno explota en pedazos.

Maldición, dice Carlos, me deje llevar por esa loca y ahora rompí mi auto nuevo…

Al rato pasa un hombre manejando un Ferrari negro y se detiene a ayudarlo:

  • ¿Que ocurrió mi amigo? Pregunta el recién llegado y Carlos le explica lo sucedido.

  • No hay problema, atamos su auto al mío y lo remolcare hasta el próximo pueblo. ¡Ah! Por si acaso, dice el chofer, yo manejo muy rápido así que si usted desea que disminuya la velocidad solamente haga sonar la bocina.

Y así arrancan, el Ferrari remolcando al Fiat Uno, llegan a los 90 kph y el Fiat Uno - piii piii y el Ferrari disminuye la velocidad, al cabo de un rato el Ferrari va a 120 kph, nuevamente el Fiat Uno – piii piii y nuevamente el Ferrari disminuye la velocidad. 

Pasan frente a una estación de gasolina y sale el Ferrari convertible con la pelirroja y sobrepasa rápidamente a ambos autos.

El conductor del Ferrari negro sale disparado en persecución de la pelirroja, 120 kph, el Fiat Uno - piii piii, 180 kph, el Fiat Uno – piii piii, 240 kph, el Fiat Uno - piiiii piiiii piiiii pero la carrera entre los dos Ferraris sigue y el conductor del Fiat Uno desesperado haciendo sonar la bocina inútilmente y prendiendo y apagando las luces– piiiiii piiiii piiiiiiiiiii

Pasan los tres autos un puesto policial, a más de 400 kph, el policía los ve y llama por radio al siguiente puesto policial:

  • Acaban de pasar por aquí tres locos del volante a una velocidad de mas de 400 kph, deténgalos, a los dos primeros póngales una multa pero al tercero que va pidiendo que lo dejen pasar, 

¡métalo preso!

jueves, 20 de enero de 2011

De Matrimonios (Qué tal estilo)

Armando y su esposa van a la fiesta de los señores Muchaplata, la residencia es imponente, piletas por todas partes, muebles finos, cuadros y esculturas famosas, gente muy importante, y ambos disfrutan la fiesta a más no poder. 

En eso Armando siente un movimiento estomacal tremendo y unas ganas desesperantes de ir al baño.

Se dirige rápidamente al baño de visita y encuentra tres personas en la cola.

Sintiéndose peor se dirige al baño en el estudio y encuentra cinco personas haciendo cola!!

Ya desesperado sube a las habitaciones privadas y en todas había gente haciendo cola!!!

Sin poder aguantar más y con escalofríos se mete a la biblioteca… y no había baño!!!!

Busca desesperado un basurero, un florero, un balde, algo en que defecar…pero nada.

Sin poderse contener más se saca una media, la abre completamente y PPPFFRFRF defeca en ella.

  • Qué tal cagada!! Piensa Armando.


Ya calmado, toma la media, le hace un nudo en un extremo, la hace girar verticalmente y la arroja lejos por el balcón sin darse cuenta que la media tenía un agujero y las heces habían marcado una raya en el piso, las paredes y el techo.

Va a salir y se da cuenta que uno de los mayordomos estaba parado en la puerta con los ojos abiertos, totalmente sorprendido..

  • Vea buen hombre, dice Armando, si no dice nada de esto le regalo 100 dólares.

El mayordomo sorprendido mirando las paredes, el piso y el techo dice: 

  • No señor, yo le doy 500 dólares si me enseña a cagar así.

miércoles, 19 de enero de 2011

De Caperucita Roja (La visita)

Caperucita Roja va a visitar a su abuelita sin sospechar que el lobo feroz ya se la había comido y se había vestido con sus ropas y metido a su cama para atrapar a Caperucita.

  • Abuelita, abuelita, ¿porqué tienes ojos tan grandes?


  • Para mirarte mejor…


  • ¿Y porqué tienes manos tan grandes?


  • Para acariciarte mejor…


  • ¿Y porqué tienes pies tan grandes?


  • Oye mierda, ¿tu has venido a visitarle o a criticarme?