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Indice Alfabético

lunes, 17 de agosto de 2020

De Curas y Monjas (El lado equivocado)

La Madre Superiora se despierta y piensa: ¡Qué noche más hermosa he pasado! Hoy no voy a maltratar a las pobres monjitas, más bien las voy a tratar bien. 

Se levanta y comienza a recorrer las celdas:


  • Buen día Sor Josefa, la veo muy bien esta mañana y también el sweater que está tejiendo
  • Gracias, Madre, usted también se ve muy bien, pero parece que se ha bajado por el lado equivocado de la cama
No le gustó ni un poquito, el comentario final, pero sin embargo continuó en la siguiente celda y repitió:

  • Buen día Sor María, qué bien se le ve hoy, y qué bonito está quedando ese bordado
  • Gracias, Madre, usted también se ve bien, pero parece que se ha bajado por el lado equivocado de la cama
La Superiora se mordió los labios, pero siguió su recorrido. Todas las monjitas le respondían lo mismo. Así que cuando llegó a la quinta monja ya estaba que enfurecida… y la saludó con los dientes apretados:
  • Buen día Sor Leonor, sea sincera... ¿Me veo como si me hubiera bajado por el lado equivocado de la cama?
  • Si, Madre...
  • ¿Y qué le hace pensar eso?
  • ¡Es que lleva puestas las sandalias del padre Emilio!

 


martes, 11 de agosto de 2020

De Campesinos (Todo es cuestión de organizarse…)

 Un granjero lleva su camioneta al pueblo y el mecánico dice que tiene que dejarla hasta el día siguiente, así que decide regresar caminando a su granja, que no queda lejos.

En el camino pasa por la ferretería y compra un balde y un tarro de pintura.

Allí, un colega le entrega dos gallinas y un ganso que le debía.

Ahora nuestro granjero tiene un problema: cómo llevar todo a casa caminando.

Mientras piensa cómo hacer, se le acerca caminando una señora madura y le pregunta cómo llegar a la granja de los González; el granjero le dice que va en esa misma dirección, y que si no tuviera que llevar esa carga la acompañaría.

La señora dice:-¿Por qué no pones la lata de pintura en el balde? Lo llevas en una mano; te pones una gallina debajo de cada brazo y llevas el ganso en la otra mano...

El granjero sorprendido agradece y comienza a acompañar a la señora.

En un momento le dice:

 -Conozco un atajo, que nos saca del camino principal, y nos ahorramos un kilómetro.

La dama lo mira con desconfianza y responde:

 Soy una viuda solitaria sin un hombre que me defienda. ¿Cómo sé que no me vas a llevar por el medio del campo, me vas a poner contra un árbol y vas a abusar de mí?-

¡Pero señora!

Aun cuando quisiera, ¿cómo hago? Llevo un balde, una lata de pintura, dos gallinas y un ganso. ¿Cómo hago para apretarla contra un árbol y abusar de usted?

- Pues, pones el ganso en el suelo, lo cubres con el balde, colocas la pintura encima del balde

¡¡ yo... te agarro las gallinas !!

viernes, 7 de agosto de 2020

De Viajeros Nº 2 (El curioso)

Viajaban en el ómnibus los mismos personajes del cuento anterior: la joven madre (bastante robusta), su bebé y el caballero.

La señora estaba sentada amamantando a su bebé y el caballero estaba de pié frente a ellos y los miraba detenidamente.

La señora cambiaba de posición al bebé, se acomodaba de lado o le ofrecía el otro pecho y el hombre no dejaba de observarla.

Pasados unos minutos la señora ya muy incómoda con el mirón lo emplaza:

  • Óigame usted, qué tanto mira, ¿Nunca ha visto a una mujer alimentando a su bebé?
  • Perdone señora, es que estoy intrigado..
  • ¿Así? ¿Y qué le intriga?
  • Es que no entiendo si su bebé ¡Está chupando o soplando!

lunes, 3 de agosto de 2020

De Viajeros (El impaciente)

Iba el ómnibus repleto de pasajeros, una señora joven y muy bien desarrollada estaba sentada con su bebé y éste empieza a llorar.

La señora pensando que su bebé tenía hambre decide darle el pecho.

De pié frente a ellos iba un señor que admiraba a la hermosa mujer y su anatomía.

Aparentemente el bebé no tenía hambre y rechazó el pecho materno.
  • Cariño, le dice la señora, toma tu leche sinó se la voy a dar al señor que está aquí.
Pasan unos minutos y el bebé nada de tomar el pecho.
  • Pepito, dice la señora, toma tu leche sinó se la doy al señor que está aquí.
Diez minutos más y el bebé seguía rechazando el pecho materno
  • Pepito, por favor, vuelve a decir la señora, ya te dicho si no tomas tu leche se la doy al señor que está aquí
Transcurre media hora y el niño se negaba a tomar la leche materna y otra vez la misma situación, la madre desesperada insistía con el bebé, mira hijito, es tu última oportunidad o le doy la leche al caballero.

Hasta que el hombre no aguanta:
  • Ya pues señora, dígale a su bebé que decida pronto porque ¡Ya debería haberme bajado hace seis paradas del ómnibus!